Microcréditos: qué son y cómo funcionan

Os señalamos las claves de este sistema de financiación

Uno de los principales problemas que la sociedad se ha encontrado con la última crisis financiera que poco a poco empezamos a superar es el acceso a la financiación. Desde que en el año 2008 la caída de Lehman Brothers afectara al sistema bancario mundial, el acceso al crédito ha lastrado constantemente una economía que dejaba de tener recursos suficientes como para sostener los proyectos que empresas y familias se planteaban llevar a cabo.

Las pequeñas y medianas empresas, principalmente, se encontraron y todavía se encuentran ante las dificultades planteadas por parte de las entidades financieras que niegan créditos y préstamos en un escenario en el que la liquidez escaseaba y la reestructuración de los bancos es el objetivo principal. Además, la escasez de subvenciones por parte de la administración pública es otra losa difícil de superar cuando se quiere sacar adelante cualquier negocio.

Justo en este sentido es donde surge una alternativa muy interesante para todas aquellas empresas o familias que no tienen los recursos suficientes como para que las entidades financieras más importantes les den el sí. Hablamos, cómo no, de los microcréditos, un producto financiero que justamente va enfocado a ese sector más necesitado y que no reúne las garantías económicas suficientes para tener acceso al sistema bancario más tradicional. Aunque, por supuesto, disponen de la actitud y la capacidad de emprender los proyectos que tienen en mente.

Estos pequeños préstamos constan de cuantías de dinero muy pequeñas, acordes y en proporción justamente a los escasos recursos que dispondrá el demandante. De hecho, el nacimiento de este concepto data de los años 60, cuando Muhammad Yunus, conocido como el banquero de los pobres y que fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en el año 2006, empezó a ponerlos en marcha. Su utilización, además, estaba pensada en un principio para ser empleada en aquellos países que se encuentran en vías de desarrollo.

Es por ello que, en su aplicación en los países occidentales, los microcréditos tienen sentido para nutrir a todo ese conjunto de la población que se encuentra en grave riesgo de exclusión social, económica y laboral. Concretamente, estamos hablando de grupos de gente formados por mujeres, inmigrantes, parados de larga duración, hogares monoparentales, personas mayores de 45 años y discapacitados. De hecho, los inmigrantes serían los que más solicitarían este tipo de financiación.

En España, por norma general, para poder solicitar los microcréditos, ha de presentarse un plan de empresa con todas las características que aseguren que el proyecto tendrá viabilidad, así como también todo aquello que dé forma a la idea que se tiene del futuro negocio. Los primeros créditos que se empezaron a conceder en nuestro país datan del año 2001, teniendo como entidad emisora a la Fundación Un Sol Món de la Caixa Catalunya. Desde entonces, el uso de microcréditos a favorecido la creación de muchos puestos de trabajo, acabando además con el riesgo de exclusión social que muchas de las personas que los solicitaban disponían previamente.

A continuación, detallamos las características básicas de este tipo de financiación:

  • Las condiciones con las que cuentan los microcréditos son mucho más favorables que las que podríamos encontrar en cualquier tipo de producto financiero de la banca tradicional. Las comisiones desaparecen, los tipos de interés son inferiores a la media que marca el mercado y la facilidad de obtener plazos de carencia es mayor.
  • La cuantía del microcrédito, evidentemente, está mucho más limitada que si acudimos a los métodos de financiación más tradicionales. Es por ello que solemos encontrar en este aspecto microcréditos que oscilan entre los 15.000 euros y los 25.000 euros, siendo la cantidad máxima la más otorgada hasta en el 95% de los casos.
  • Otra de las características más importantes es que, al contrario que ocurre también en otros casos, la solicitud de microcréditos no pasa por presentar avales o garantías personales algo que facilita enormemente el acceso a los mismos por aquellas personas que no tienen recursos. Eso sí, el proyecto debe convencer a la entidad solicitada, y el plan de viabilidad ser sólido para poder obtener el microcrédito.
  • Los microcréditos no quedan solo como opción para aquellos proyectos que se vayan a iniciar, sino también para los que se pretenda llevar a cabo una ampliación o consolidación. Los autónomos son, de esta manera, uno de los principales clientes a la hora de hacer uso de esta fuente de financiación.
  • Los microcréditos pueden solicitarse por diferentes vías. Por un lado, tenemos a la Administración Pública, que con programas como la Línea de Microcréditos ICO o el de Microcréditos para Mujeres Emprendedoras y Empresarias apoya los proyectos de la cuantía antes comentada para diversos grupos de personas. Pero por otro lado, también encontramos los que llevan a cabo las extintas cajas de ahorro, con los denominados microcréditos sociales, financieros y familiares.